Escuchas de desayuno

Levantarse por la mañana es duro. Y salvo seas uno de esos indecentes afortunados que ganan dinero con algo que les apasiona, ir a trabajar aún lo es más. Si durante el proceso escuchas un viejo vinilo elegido al azar, puede que lo lleves un poco mejor. En vez de amargarte por las horas por venir, la cabeza viajará a otros sitios. Probablemente mejores. Un sistema burdo que a mí me funciona. Y de paso me voy enterando bien de todo lo que tengo en las estanterías.

viernes, agosto 17, 2007

I GOT IT!!! (O sea, que lo tengo) Vicious Pink Phenomena. 1983



Como pasó -a la inversa- cuando los grupos sinfónicos se pasaron al lp porque no les cabían las canciones en un single...

Como pasó en los 50 o 60, donde el soporte lp entero era poco utilizado...

Como pasa en la actualidad, que la gente escucha canciones sueltas de grupos en lugar de álbumes enteros...

Como hubiera pasado si hubiera sido actor porno, que me hubiera especializado en cortos...

Lo tengo.

Si dispongo de menos tiempo (y sueño, y energía y...), en lugar de escuchar un disco entero, escucharé unos de mis muchos singles.

Si total, el rollo se lo puedo soltar igual, e igual de largo, si están dispuestos a aceptarlo... :0) El disco era una excusa. Desayuno express.

A efectos de los derechos de autor, la idea ha surgido mientras escuchaba "Je t'aime" en versión electro-pop-ochentera a cargo de Vicious Pink Phenomena, más conocidos por Vicious Pink a secas.

Estos eran una parejita, Josephine Ward y Bryan Moss, que hicieron los coros en un álbum muy grande -pese a que Dedie opine lo contrario- el "Non-stop erotic cabaret" de Soft Cell. Con el prestigio que debió dar eso, saltaron a la rueda de la soledad. Y por supuesto, como diría nuestro amigo Trotamundos, fueron unos grandes emprendedores que no se comieron una mierda. Pero ahí está esta versión y alguna que otra cancioncilla más ("C-c-can't you see" y "8'15" to nowhere", especialmente, o "Maniac", la cara B de "Je t'aime") que los amantes viciados por el cutre-electro sudoroso-sensual de los 80 disfrutamos onanísticamente. Y seguimos haciéndolo en el recuerdo.

Para que se hagan una idea, la versión es como si Serge Gainsbourg, en lugar de dedicarle todo el tiempo del mundo a su objeto de seducción, como sin duda merece y como demuestra en la versión original, fuera un eyaculador precoz follándose conejeramente una caja de ritmos, mientras la chica gime a traves de un sintetizador analógico. Todo rápidito y frío, como ha de ser el synth-pop. O el sexo sin amor.

El single lo publicó Warehouse Records y lo trajo a España Movieplay, eran otros tiempos.

Lo más pàrecido que he encontrado en el youtube es esta extraña regrabación, que les dará una idea. No recuerdo como se "embedaba", tranquilos que lo vuelvo a aprender.

http://www.youtube.com/watch?v=VdwZ8JhKfig

Y nada, que les daré la tabarra vía singles, nos vemos, si siguen vdes. ahí.

Je vus aime.

martes, julio 03, 2007

Matando el tiempo hasta la vuelta....

Pues ya veis, quién lo iba a esperar... Resulta que dada mi nueva situación doméstica, se ha vuelto imposible levantarse por la mañana y enchufar un disco a todo volumen. El necesario, claro, para que pueda escucharse hasta debajo de la ducha. Ya no estoy sólo en casa a estas horas, snifff.... Y a ver si se va a despertar el niño, brrr.....

Así que mientras pienso si le cambio el nombre al blog, si escucho durante la cena, si vuelvo a merendar como cuando era niño y acompaño las galletas de música o si directamente hablo del “Architecture & morality” de O.M.D. sin azar electivo que valga, ahora les daré un par de cosas para que se me entretengan. Lo de O.M.D. viene de que al parecer van a tocar ese disco enterito en su concierto de dentro de un par de semanas en Barcelona. Y qué quieren que les diga, me hace ilusión. Me gustan muchas otras de sus canciones, incluso de discos tardíos (“Call my name” o “Sailing on the seven seas”, por ejemplo) pero ese disco es tan bonito, ha envejecido tan bien y coincide que fue con el que los descubrí que insisto, me hace cierta ilusión. A mí, que me ilusiono ya con pocas cosas.

Además, no sé si lo conté alguna vez, “Enola gay” y compañía fueron canciones que tuvimos que defender y con las que en su momento tuvimos que reafirmar nuestra personalidad “moderna” ante hordas de compañeros de clase seguidores de Asia, Rainbow, AC/DC o Deep Purple. También recuerdo que fue la primera carpeta de vinilo con agujero troquelado que recuerdo haber visto (aunque las haya más antiguas, como la de "Tusk" de Fleetwood Mac). Cuando me hice mayor y aprecié otras cosas, entendí lo que significaba para la música de esos años que una portada te la hiciera Peter Saville...

Lo dicho, que siempre se me olvida. Con unos amiguetes medio zumbados en una lista de correo de la que se habla de todo menos de música aunque ésta fuera el origen de su creación y su génesis, unos días en que nos sentíamos especialmente poco productivos nos entretuvimos en -tras arduo, prolongado y discutido sistema de votaciones- elegir las 100 mejores (o favoritas) canciones de la historia y las 100 mejores (o favoritas) en castellano. Les ahorro las discusiones previas, aunque fueron lo mejor de toda la historia. Esas listas se han convertido después en dos interesantes blogs en los cuales los miembros de la lista que votaron las canciones las comentan, acompañadas cada una no sólo de su correspondiente mp3 en streaming, para poder escucharla mientras se lee sobre ella, sino también, allí dónde se han encontrado, imágenes o videoclips de las canciones. Les dejo la referencia, porque por allí corren auténticos maestros en transmitir emociones mediante la palabra escrita. Y porque la mayoría de las canciones son muy grandes. Aunque se ve la dominante generacional noventera de la lista, a pesar de que los viejos conseguimos plantar varias picas. Pido disculpas a nuestros amigos argentinos y chilenos por la ausencia de más material de por allá. Hay en la lista fans de Charly García y de Los Fabulosos Cadillacs. Hasta de Los Prisioneros. Pero igual que una golondrina no hace primavera, un voto no hizo post, lástima.

Los blogs, que ya llevan unas semanas en marcha, se van actualizando en orden inverso, desde la canción 100 a la 1, como las lista de éxitos. Las direcciones, por si os queréis pasar de vez en cuando para entreteneros y escuchar buenas canciones y lo que significan para alguien.



http://top100vs.blogspot.com/
”>Las mejores all-around



http://top100nac.blogspot.com/”>Las mejores en castellano

lunes, junio 18, 2007

Bueno, va, para que no se diga...

que mucho ochenterismo y cuando hay cosas personales de por medio meto una canción de los 60 y otra de los 70, aquí complemento el post anterior con otro clip de una canción con la palabra "baby" en su título. Creo que esta hace mucho más honor a lo que ha venido siendo este su blog en los últimos meses...:0)))))))))))))))))))))

Espero que les guste, ehmmm. Que mucho cachondeíto, pero es un precursor de los Beastie Boys y Eminem, les parezca bien a ellos o no.

Temporalmente paralizado por... parálisis (2007)

No, oigan, que lamento haberles dejado aquí tirados unos cuantos días. Cuestiones de parálisis mental debido a circunstancias personales, positivas en todo caso.

En una semana o así, si todo ha ido bien, volveremos a estar por aquí, hablando de discos que apenas interesan a nadie.

Mientras tanto, y ya que no he conseguido encontrar el clip que quería (no debe ni existir), que era el de "Changin' stations", de Eyeless in Gaza -porque la canción es preciosa y de eso se trata, de cambios de estación en el devenir de la vida- les dejo esta notita de aviso hasta la vuelta acompañada de dos canciones bastante ajenas a lo que habitualmente hablamos por aquí, pero no por ello menos encantadoras.

Supongo que, aunque el uso de la palabra en el título de las canciones tiene una acepción diferente, no os resultará muy difícil imaginar en qué consisten los cambios, probablemente la circunstancia vital con más capacidad de paralizar a un representante del género masculino.

Hasta dentro de unos días.




jueves, mayo 31, 2007

IMAGINATION In the heat of the night (1982)

Ah, la música post-disco.

La eterna lucha entre el bien y el mal.

Entre el invierno y el verano.

Entre lo cool y lo mainstream.

Entre el yin y el yan. Uy, no, esto no...

Pues sí. Cuando uno es auténticamente teen y le sacan de su entorno, se mimetiza en el nuevo. En invierno, en el colegio, en un habitat urbano en rápido cambio, iba descubriendo todas estas cosas que habéis ido leyendo en los post anteriores. Pero entonces llegaba el verano, que en esas gloriosas edades dura –o al menos duraba entonces- ni más ni menos que tres meses, tu madre se te lleva a una casita de verano en un pueblo de playa cerca de la ciudad, y el mundo cambia. Unos amigos son sustituidos temporalmente por otros, la modernidad por las discotecas de playa para imberbes en celo y, temporalmente y debido a tu todavía débil personalidad, acabas escuchando lo que suena en esos lugares de perversión adolescente donde giraban las bolas de espejo y servían Malibú con piña y, arggghhh, Licor 43 con naranja. En mi caso a esos lugares les pueden llamar Tropical y Silvi’s y a esa música, pues italo-disco (Den Harrow, Gazebo, “One night in Bangkok”,“La dolce vita”) y eurodance post-disco, como Imagination.

Y lo mejor –lo peor, supongo, para algunos- es que como la corteza prejuicial a esas edades es aparente y superficialmente decidida pero muy porosa, uno se piensa que rechaza estas musiquillas y que sólo las escucha porque es allí donde hay que estar para intentar dar salida al exceso de hormonas propias de la edad... y cuando pasan dos décadas se encuentra uno tarareando “Just an illusion” como si la hubiera escuchado tres veces antes de ayer. Uh-u-uh-uh, ah, ah, illusion...


Complementen el tema con que este tipo de singles y grupos (añadan a la lista Lime, Eruption y compañía) era lo que sonaba en los jodidos autos de choque (los que hemos sido niños a finales de los setenta tenemos un background muy canalla-barrio, viviéramos dónde viviéramos, es inevitable) en los que pasábamos tardes y más tardes detectando a las mismas niñas que luego nos darían calabazas en horario nocturno, y tendrán Vdes. el diagnóstico de qué coño (con perdón) hace un hombre hecho y derecho, de mi prestigio, atractivo y elegancia sin igual levantándose por la mañana escuchando estas cosas.

Y, para contribuir un poco a su comprensión, hablemos de Imagination. La época disco se había acabado. Para sustituirla, se imponía lo que ahora se conoce como eurodance (entonces –excepto la sección italo-disco- no se conocía de ninguna manera). Le llamaban dance, pero no era otra cosa que pop amanerado. Corrían por ahí unos tardíos Boney M, caraduras como Pino d’Angio y los mejores sucedáneos de la música disco, el white disco tardío hecho en Italia y España, cuyos representantes eran chicas como Celi Bee (“Macho, a real real one”) –esposa, si no recuerdo mal, del compositor televisivo Augusto Algueró- o Dee Dee Jackson (“Galaxy police”, “Automatic lover”). España e Italia tenían también sus armas secretas para desmontar cualquier posible coartada que pudiera dotar de cierto barniz de credibilidad a esta música. Lean “Goma de mascar” (el grupo que le montaron a Reyes Poveda cuando ganó “La juventud baila” en Aplauso imitando al Travolta de “Fiebre de sábado noche). “Luego iremos a bailar / quiero vacilar”. Tremenda letra. Tremenda canción. Y los italianos contraatacaban con el único grupo de la historia que ha conseguido un falsetto más agudo que los Beach Boys: los New Trolls. Sí, los de la película “Nunca en horas de clase”.

Este fue el otro hit del disco, "Music & lights":


Bueno, que a un nivel “esqueleto en el armario” o “gustos inconfesables”, quien esto les escribe es bastante fan de la música disco, un género de singles, no de álbumes. Y dentro de ella, muuuuucho más de la europea que de la americana, que se tomaba a sí mismo demasiado en serio y acababa aburriendo con tanto bajo funk y tanto virtuosismo percusivo. Dónde esté Giorgio Moroder, que se quiten Chic y K.C. & the Sunshine Band. Aunque en América también hubo grandes representantes del bubble disco, desde el antológico “Kung Fu fighting” de Carl Douglas hasta los propios Village People, pasando por chicas que preferían el pop al funk, como Tina Charles o Amii Stewart.

Eso sí, para mi vergüenza eterna, debo reconocer que todo esto no es otra cosa que el antecedente más inmediato, vía Madonna, Kylie y demás, de lo que ahora se conoce como R’n’B. De Beyoncé y demás, vamos.

Les traduzco en acabando una frase que he leído allí de dónde he extraído la portada. Para qué va uno a describir la música de este álbum si ya alguien lo ha hecho antes y mejor:

“Imagination fue algo especial en este periodo. Su música tenía alma, swing y era bailable... pero no auténticamente disco. El dúo de productores Tony Swain y Steve Jolley crearon un estilo propio de música para bailar: loops de bajo típicos, ritmos lentos y arreglos vocales. Era a la vez una preciosa música para escuchar: casi música pre-lounge”.

Eso, que los de la portada -que esconde una carpeta desplegable aún más lujuriosa- eran como Milli y Vanilli: puestos ahí para lucir. Aunque estos al menos cantaban ellos. La música era de dos compositores-productores blancos.

Y "Just an illusion" aparecía en la banda sonora de "F/X, efectos mortales", con un enorme Bryan Brown. Con eso debería bastar.

Ah, una última cosa. Al que le guste más o menos todo esto, pero perfectamente adaptado a la actualidad, que no se pierda, aparte de a Sally Shapiro, el nuevo disco de Souvenir, "64". No es porque sean amigos míos, que lo son, sino que han conseguido transplantar al siglo XXI toda la esencia de esos años: eurodance limpio con el que se puede pensar mientras se baila.

Para que vean que la amistad y los destellos de la bola de espejos no nublan mi visión, aquí -aunque el autor del blog parece ser demasiado joven para haber entendido nada-, pueden descargarlo, si no les importa desobedecer a la SGAE:

http://lasuertedelperdedor.blogspot.com/2007/03/souvenir-64.html


miércoles, mayo 23, 2007

ADAM & THE ANTS Prince Charming (1981)


Y 100.

Fuegos artificiales, serpentinas, copas de vino, redoble épico de tambores...

Llego a 100 posts -quién lo iba a decir- con uno de mis álbumes favoritos de todos los tiempos. Un favorito personal, eh, no estoy diciendo que esté entre las 8 maravillas de la historia de la música pop. (No lo estoy diciendo, pero lo está.) Que no. Que vale. Que a mi me gusta. Y punto.

Fue el primer álbum que nos hizo plantear ser diferente, aquel que nos indujo, aún sin haber definido nuestra estética en cuanto a la ropa, a intentar pintarnos corazoncitos y alargarnos las patillas en línea fina con un perfilador. Algo que entonces iba a ser New Romantic y que en los 90 fue de futbolista italiano.

El que nos hizo adquirir -y, lo que es más, calzarnos- botines de Peter Pan, caña media, doblada, de terciopelo azul eléctrico y con pantalones bombachos blancos o tipo de montar metidos dentro de la bota. El que nos hizo buscar y encontrar camisas con chorreras y con puños bordados. Y camisas de cierre en diagonal con corchetes... El Capitán Jack Sparrow es un New Romantic, que lo sepan, por mucho que se inspire en Keith Richards.

El que hizo, en fin, que cuando en 2003 Simon Le Bon, de Duran Duran, me dijera: "Hey, don't hesitate, New Romantics ruled", me sonrojara un poquito de satisfacción en lugar de que se me cayera la cara de verguenza. Porque una cosa es vestirse así para salir en la televisión o tocar en Londres y otra muy diferente para ir a una discoteca de barrios. Cómo les dijeron en el metro a dos amigos míos... "¿vosotros que sóis, modernos o maricones?".

Hubo que tener cierto valor para ser NR -o asimilado- en aquella España, pero fue muy divertido, aunque durara tan poco. Afortunadamente, no existían las cámaras digitales y apenas conservamos fotos.

Es ell disco, además, de la letra-lema "Don't you ever lower yourself, forgetting all your standards. Prince Charming, ridicule is nothing to be scared of", que nos ayudaba a aguantar cualquier cosa. No te rebajes jamás renunciando a tus estándares. El ridículo no es nada de lo que haya que asustarse.

Qué tontitos somos con 16 años, aunque sepamos latín en algunas pocas cosas...

Ah, por cierto, los que recuerden la serie, no me negarán que en el video de "Stand & deliver" no parece todo rollo Poldark... El sonido de las espadas en la canción es uno de aquellos recuerdos musicales imperecederos, desde la primera vez que la escuché. Observen también el video de "Prince Charming": hoy lo hace Sofia Coppola -actualizado- y todos babeando... :0)



I'm the dandy highwayman...



Y felices 100 a todo el que lo lea.

jueves, mayo 17, 2007

THE PRIMITIVES "Lovely" (1988)



Esto es levantarse dando botes.

Hoy seré breve. Me colocaré en el lugar de los protagonistas de "Alta fidelidad" (si escogemos la película en vez de la novela me pido John Cusack, más que nada por lo de Lisa Bonet y tal..) y haré una lista de cinco.


LISTA DE LOS 5 CONCIERTOS EN QUE MÁS HE SUDADO

1.- The Pogues
2.- The Primitives
3.- Ramones
4.- The Fuzztones
5.- Housemartins (éste porque ni se cabía en la sala, además)

Pues sí, mis muy queridos amigos y amigas, en los 80 yo no sólo era raro, sino que tenía una forma física bastante apreciable, con lo cual no había pogo o baile de empujones (que es la versión pop del pogo) en que no me metiera, a pesar de mis 70 kilos.

Cuando fuimos a ver a los Primitives, jamás hubiera dicho que fueran capaces de mover tanto a la gente.

(Y viendo esto, tampoco hubiera apostado por ello, por bien que esté la canción)



Pero lo consiguieron, vaya si lo consiguieron. Recuerdo volver del concierto, de paquete en la moto de un amigo, y verme obligado a sacarme la camiseta para escurrirla porque chorreaba igual que si saliéramos de una piscina. Disfrutaba mucho en los pogos, lo reconozco. Más que nada porque, como en el deporte, no es estrictamente necesario una altura y peso importante -aunque ayuda- sino una buena coordinación e interpretación de las energías dinámica y cinética; vamos, que había que saber cuando dar y cuando apartarse. Son curiosas las cosas que recuerdas, pero aún tengo la imagen grabada, aunque fue en el de los Ramones, de un armario de melena rubia enviado al suelo gracias a una carga de hombro en el momento oportuno. Se enfadó, pero no pudo decir nada: el pogo es así. Sólo puede quedar uno. Como en "Highlander" (Los Inmortales).

En aquellos años aún no existían las "listas de puerta" en los conciertos, ni 14.000 revistas de música, 5.900 fanzines con pretensiones de revista ni 89.723 webs musicales que pedían entradas, así que los afortunados poseedores de lo que se llamaba "carnet de prensa" sólo teníamos que acercarnos a la entrada para pasar. Yo creo que jamás escribí nada en ningún sitio. Ni tampoco el amigo con el que iba a los conciertos. Pero él disponía del carnet de una revista de coleccionismo musical de Madrid que no leía ni su editor (creo que se llamaba Disco Play, o algo así) que le habían dado una vez que se ofreció a colaborar. Y con ese trocito de cartón vimos unos más de 100 conciertos en alrededor de tres años. Hubiera lo que hubiera, en el Zeleste (hoy Razz 1) , que es dónde se celebraban entonces la mayoría de conciertos pequeño-medios de Barcelona, ahí estábamos nosotros. Luego las puertas se pusieron serias y se acabó el chollo, pero fueron buenos años.

Los Primitives, ah, sí. Habrá que decir algo de ellos... Bueno, que mi canción favorita del disco es "Trough the flowers", que merecería ser de los Jesus & Mary Chain. Que además este tema fue su primer single. Y que, para que vean como es de simple el mercado (norte) americano, que se hicieron famosos allí básicamente a partir de la aparición de la canción "Crash", que también está en este disco, en la banda sonora de "Dumb and dumber", aquí tan originalmente como siempre retitulada "Dos tontos muy tontos".

¿Os pensábais que iba a irme sin disfrutar de mi canción favorita?



Hala, voy a bailar un rato dándome yo sólo contra la pared.

lunes, mayo 14, 2007

SIMON & GARFUNKEL Greatest hits (1972)

Vale, hoy nos vamos un poco para atrás, en plan dinosaurio nostálgico, pero nadie dijo que no pudiera salir un disco que no fuera de los 80.

Este es de los que escondía cuando venían mis amigos a casa. Avergonzado como si que me gustara fuera algo reprobable. Y hoy en día hasta tengo una box-set con toda su obra completa. Es una de las buenas cosas de la edad, desprejuiciarte de tus propios prejuicios.

Creo que a Simon & Garfunkel, que para un chico de mi generación sonaban a paleontología y carne de arqueológo setentero, les debí escuchar por primera vez en la banda sonora de “El graduado”, aquella película en que un jovencillo Dustin Hoffman aprendía de Anne Bancroft que hay cosas que las mujeres jóvenes no pueden dar y que a las maduras les sobra. Y nadie ha dicho morbo.

Anne Bancroft era “Mrs. Robinson”, y en la película sonaba “Mrs. Robinson”, de Simon & Garfunkel, una canción que, tal y como yo la entiendo (seguro que luego buscas en Internet y la interpretación es completamente diferente), es una crónica perfecta de la crisis de la mediana edad femenina en esa determinada época en la sociedad americana. Hoy probablemente mencionaría al Xanax.

Esta es la versión en directo de su famoso y multitudinario concierto en el central Park de Nueva York. Aunque recomiendo las versiones de estudio: en directo es imposible reproducir según que nivel de perfección sonora.

Me sorprendió un mucho que esa canción me gustara tanto. Porque para mí S&G era lo que ya he dicho, una referencia arcaica de padres pesados, y Paul Simon era el tremendo plomo que insistía en llenar las pantallas de la tele con ritmos tribales para nuevos ricos con su “Graceland” (1986). Y me sorprendió aún más escuchar esa preciosa voz. Que claro, no era suya, esa voz era de Art Garfunkel, un tipo al que la naturaleza le regaló unas cuerdas vocales tan prodigiosas que, para no pasarse, al parecer le quitó cualquier otro talento. Con lo cual necesitaba de Paul (el de la gorra en la portada) para componer.

Como yo era un tipo con pocos prejuicios interiores (de los exteriores hablamos otro día), un día cualquiera (no sabes qué hora es, te acuestas a mi lado sin saber por qué... ehemm...“La chica de ayer”, Nacha Pop) que lo vi polvoriento en mi tienda favorita de discos de segunda mano, me llevé este Grandes Éxitos debajo del brazo. Acompañado, por cierto, de un single que mucha gente considera baboso pero sobre el que, a lo largo de los años, he coincidido con aficonados poco sospechosos que lo consideran una de las más bonitas baladas cantadas jamás; “Bright eyes”, de Art Garfunkel en solitario. Pero eso sería otra historia, bastante relacionada para mi verguenza post-adolescente con el karaoke de habitación con microfono invisible.

Y oigan, aunque mientras fui militante ése –y otros- disco desaparecía de la vista cuando venía según quién a casa, reaparecía tan pronto se largaban para acompañarme en momentos de delicadeza espiritual y especial fertilidad emocional. Va bien, para esto, porque si por algo se caracterizan las canciones de la gran época de S&G (y aquí están las mejores), es por la delicadeza y adicción de sus melodías, por las armonías y la cristalina voz de Garfunkel, que parece una copa de cristal soplado vibrando levemente tras ser golpeada con un cuchillo y por una producción perfecta que, sorprendentemente, no apagaba nada su calidez. Todo bien bonito sin ser superficial, ideal para asentar un estado de ánimo adecuado.

Supongo que gracias a estos dos –y a alguno más como Cat Stevens- entendí mejor a mis padres. Y que se podía ser "mayor" y tener cosas interesantes que contar en presente, no sólo en pasado. Algo que ahora sé perfectamente que es cierto, según la fecha de nacimiento que aparece en mi DNI.

Creo que nunca acabé de contarles a mis amigos de entonces esta debilidad personal (entendida como tal desde el prisma de una gente que hacía programas de radio alternativa en las entonces llamadas “radios piratas”, en las que me hubieran incinerado ritualmente con el cable del micro apretado en el cuello de haber sugerido pinchar “The sound of silence”), pero me alegra ver que la educación musical mejora: hoy en día infinidad de grupos independientes los reconocen como influencia. Incluso aquel breve movimiento de hace unos años que la prensa británica (y la seguidista de aquí) llamó “Nuevos Acústicos” (Kings Of Convenience, I Am Kloot, Turin Brakes...) se inspiraba directamente en ellos.

Y es que... ¿saben de muchas bandas que puedan juntar composiciones tan emotivas y perfectas como “The sound of silence”, “Mrs. Robinson”, “The boxer”, esos monumentos a la mujer idealizada que son “For Emily, whenever I may find her” y “Kathy’s song” y mi favorita, una canción que parece que, aunque no seas creyente, sólo deba escucharse recogido en una pequeña ermita de piedra húmeda perdida en una campiña verde: “Scarborough fair/canticle”.

Si alguna vez se debe usar con propiedad la palabra “atemporal” para definir la música, debería ser para la suya. Y aunque sigue sin convencerme esto de irme haciendo mayor, al menos sirve para que no sólo no esconda los discos en el armario, sino que salga yo mismo de él sin complejos, contando a los pcs del mundo que quieran abrir este blog lo grandes que son Simon & Garfunkel. Clase en estado puro. Sólo cuando están juntos, eso sí.

Aunque no me haga el más mínimo caso si está Vd. en una edad o en un estado de rebeldía a causa del cual le den ictericia las canciones que podrían definirse como “clásicas”.